viernes, 23 de noviembre de 2012

Historia 8- A la Luna del Arte ( Poema )

Te he dado, sol insomne, latido por latido,
todo mi corazón. Tu corona luciente,
como vasallo fiel y noble, le he servido
bien. No me quedan armas que ofrecerte, ni gente.

Tú, en cambio, como pago de esta servidumbre, 
que no aprisiona, ni entristece, ni degrada,
me has concedido, reina, la divina costumbre
de tener, como tu, el alma desvelada.

Cuando venga la muerte a llamar a mi puerta, 
encontrará en mi choza, entre hojarasca, un leño.
¡Si, mi fragancia huele ya en lo azul de tu huerta.
Mi canción es ya eterno ruiseñor en tu sueño!

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