martes, 27 de noviembre de 2012
Historia 19. No se trataba de Amor
Y fue este mismo
puño el que con sangre juró que no se trataba de amor. No se cuantas
lluvias habrán pasado desde entonces, sólo puedo asegurarles que su
corazón bebió cada una de ellas, como si fuesen lágrimas de paz para su
alma. No se cuantos momentos verdaderos le di, pero puedo decirles que
él los convirtió en únicos. Tampoco recuerdo el dolor que dejaba su
aroma luego de cada final, luego de cada partida… Es que era tan bonito
verlo regresar, así… como un niño pidiendo perdón… así… como un
caballero robando su reina. Dejé de creer en él… la noche que dejó de
mentirme palabras de amor. Entonces, siendo parte de sus sueños, comencé
a creer en ellos. Y tu pregunta viene como puñal incrédulo… Cómo existe
tal historia de amor estando tan separados y tan íntimamente ligados
uno con el otro? Y mi respuesta es tan simple… Pasa cualquier tarde por
aquella esquina… Y verás dos corazones heridos, bailando en un charco y
sanándose con esperanzas. Y verás la simpleza de dos vidas separadas,
riéndose de ellos mismos, en cada encuentro. Y se va sin lágrimas… y
vuelve con sueños… Por eso para cada mañana le dejé todos mis sentidos,
para cada despertar, puse mi corazón a su lado, sólo para que le cuente
sus sueños. En cada tarde de domingo lo recordaría, riéndome en mi
propia complicidad. Y para cada noche, cualquiera sea, quedaría velando
como una estrella… sólo para darle mi luz a su lado más oscuro. Se llevó
en su boca el sonido de mi risa. Supo embriagarse con el sabor de mis
lágrimas y dibujó mis ojos con el color de su sangre… para que ya no me
vaya de su memoria. Y cualquier final en esta historia sería divino
porque la historia empieza con cada final y termina siempre cada vez que
despierta de su sueño. Mientras todo sigue afuera como siempre… él se
vuelve más real y yo… yo había jurado que no se trataba de amor.
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